sábado, 28 de marzo de 2015

El caso de una anciana en una serie

Hola de nuevo a todos y a todas:

Os escribo para dejaros el enlace a un vídeo extraído de un capítulo de una serie sobre casos médicos, que se titula Anatomía de Grey:


Os pediría que vierais el vídeo antes de leer mi comentario, para generar un debate que sea cuanto más rico en ideas mejor.

En primer lugar, me gustaría destacar la manera de presentar el caso en la serie. En los primeros segundos descubrimos que se trata de la madre de uno de los médicos del hospital. Ella ha sufrido una caída en su casa y ha sido llevada a urgencias por un paramédico. Lo que me resultó más llamativo -aunque comprensible, dado que este tipo de series busca en todo momento provocar emocionalmente al espectador- es el dramatismo en el que se hace hincapié al mostrar la verdadera relación entre la anciana y el hombre que la acompaña. Se mantiene el suspense, como si se hubiera cometido un crimen. 

A continuación, observamos la reacción, primero atónita y luego airada del hijo, indignado ante la idea de su madre, una señora de más de 60 años -puede que más, no soy muy buena calculando edades- teniendo una relación afectivo-sexual con un hombre al que le dobla la edad. Está convencido de que se está aprovechando de ella y de que su objetivo probablemente sea económico. Se muestra muy indignado. Esta indignación nos indica esta ruptura con esa concepción de ancianidad asentada en la sociedad actual, aquella que señala como no conveniente ni deseable que una persona a partir de cierta edad siga pensando en el amor y mucho menos en el sexo. Todavía está peor visto y suscita altos niveles de sospecha que un anciano tenga una relación con una persona joven, genera alarma entre sus seres queridos, que no entienden dicha situación. En este caso, se hace aún más patente ese prejuicio, que se agudiza ante la idea de que esto se produzca siendo la mujer la mayor de los dos.

Seguidamente, se trata de persuadir al espectador a través de un fragmento de su historia de amor entre los protagonistas. Se busca una suerte de justificación ante los ojos del público... ¿o tal vez lanza el mensaje de que el amor no tiene edad, de que al final son dos personas que se quieren y que lo demás no importa? Es reveladora la frase: "Y cuando me besó, éramos exactamente de la misma edad. Todos esos años entre nosotros desaparecieron. [...] No hay más que un puñado de años de diferencia entre nosotros y son años que me hubiera gustado pasar contigo."

Posteriormente, tras oír cómo se conocieron, vemos a su hijo censurando la relación en una conversación con ella en la que trata de "abrirle los ojos" acerca de los intereses ocultos de su joven novio. En este punto es importante la frase que termina diciendo ella con pesar: ¿Es eso lo que ibas a decir? ¿Que no hay manera de que un hombre como él se enamore de mí?" Después de recapacitar sobre lo que le dijo su hijo, le  pide a su novio que se aleje de ella. Una vez hecho esto, tiene un ataque.

Finalmente, mientras la operan, nos damos cuenta de las verdaderas intenciones del hombre, que ve también el hijo. Están realmente enamorados el uno del otro.

Ante este caso, no puedo más que preguntarme: ¿protegemos a nuestros ancianos o por el contrario nos guiamos por nuestros prejuicios y les dificultamos con ello que disfruten como quieran de sus últimos años de vida? ¿Dónde está el límite?

¿Qué os ha parecido el vídeo? ¿Qué creéis que pensaríais si fuerais el médico?

Saludos a todos y a todas.

jueves, 5 de marzo de 2015

Pequeña aportación para el debate

Hola a todos y a todas:

Por mi parte, propongo como elemento dinamizador del debate la película Arrugas (2011).





La película cuenta la historia de Emilio y Miguel, dos ancianos que viven en un geriátrico y que traban amistad a pesar de tener caracteres muy diferentes. Emilio, un hombre serio y amable, que es ingresado por su hijo y su nuera al verse incapaces de lidiar con su enfermedad de Alzheimer, conoce a Miguel, un simpático, alegre y travieso señor que pasa sus días en la institución tratando de divertirse (incluso a costa de otros). Se trata de dos formas de afrontar la vejez institucionalizada, que nos pueden ayudar a reflexionar sobre el concepto que tienen uno y otro sobre la ancianidad y la conducta que se espera de ellos: Emilio representa al anciano que se conforma con las condiciones que le impone la familia, mientras que Miguel muestra una conducta que podría considerarse como socialmente inapropiada, ya que intenta por todos los medios de pasar por encima de la política de la residencia. Resulta interesante la relación de amistad transformadora que surge entre los dos, la visión que se plantea sobre la ancianidad, y las críticas a la misma en tono de humor, que culminan con la puesta en marcha de un plan disparatado para evitar que los trasladen a la temida planta de los desahuciados. Como contrapunto, es necesario advertir que, como todo producto comercial, en esta película se utilizan en algunos momentos estrategias para tocar la fibra sensible de los espectadores y espectadoras, si bien no llegan a abusar de este recurso.

Espero que os guste y, sobre todo, que genere debate.

Saludos.

Ángela Antúnez Sánchez